Mauro es el primer obispo documentado de Parentium, la actual Poreč, en la península de Istria (Croacia), y fue mártir en los primeros siglos del cristianismo. De su vida no se conocen detalles fiables, pues los relatos posteriores son legendarios, pero su culto es muy antiguo y está bien atestiguado.
Ya en el siglo IV existía en Poreč una iglesia dedicada a san Mauro mártir, de la que se conservan algunos restos. En el siglo VI, hacia el año 535, el obispo Eufrasio levantó sobre ella una nueva basílica, conocida hoy como basílica Eufrasiana y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997. En el mosaico del ábside, una de las obras maestras del arte bizantino en el Adriático, aparece san Mauro con la corona del martirio en las manos, junto a la Virgen con el Niño. Esa imagen, junto con la antigüedad de la iglesia, confirma que se le veneraba como mártir desde muy temprano, por lo que su muerte debió producirse a finales del siglo III o comienzos del IV, quizá durante la persecución de Diocleciano.
A mediados del siglo VII, el papa Juan IV, originario de Dalmacia, trasladó sus reliquias a Roma, a la capilla de San Venancio junto al baptisterio de Letrán, donde también figura en un mosaico. Siglos más tarde los restos pasaron a Génova y en 1934 regresaron a Istria. Es patrono de Poreč y se le recuerda el 21 de noviembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.