
San Mauro fue obispo de Cesena, en la región italiana de la Romaña, en la primera mitad del siglo X. Se sabe que fue nombrado para esa sede por su tío, el papa Juan X, en las primeras décadas de ese siglo, en una época especialmente turbulenta para la Iglesia de Roma y para Italia.
De su actuación como obispo apenas se conservan noticias. La tradición lo recuerda como un pastor de vida austera que construyó en el monte Spaziano, junto a la ciudad, una pequeña iglesia y una celda donde se retiraba a orar y hacer penitencia. Murió hacia el año 946 y fue sepultado allí. Con el tiempo, los fieles comenzaron a acudir a su tumba atribuyéndole favores, y los obispos de la región trasladaron sus restos al interior de la iglesia, lo que en aquella época equivalía a reconocer oficialmente su culto.
Sobre aquel lugar surgió más tarde la abadía benedictina de Santa María del Monte, que sigue siendo uno de los santuarios más queridos de Cesena. Su fiesta se celebra el 21 de noviembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.