San Maturino es un santo muy popular en Francia, aunque la biografía que se conserva sobre él es completamente legendaria. Habría vivido en el siglo IV en la región del Gâtinais, cerca de Sens, en el centro de la Galia, en un tiempo en que el cristianismo se extendía por las zonas rurales.
Según esa leyenda, nació en Larchant, de padres paganos, y a los doce años recibió el bautismo; sus padres se convirtieron gracias a él. Ordenado sacerdote muy joven, se le atribuía un don especial para liberar a los poseídos por espíritus malignos, y predicó en el Gâtinais con gran fruto. Su fama habría llegado a Roma, adonde fue llamado para curar a una joven noble atormentada por el demonio. La leyenda dice que murió en Roma y que su cuerpo fue llevado después a Sens y luego a Larchant.
Larchant se convirtió en la Edad Media en un importante centro de peregrinación, sobre todo de personas con enfermedades mentales, de las que Maturino era considerado protector; de esa época data su gran iglesia, hoy en parte en ruinas. Las reliquias fueron destruidas por los hugonotes en el siglo XVI. En París, los religiosos trinitarios eran llamados «maturinos» porque su iglesia estaba dedicada a este santo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.