
Jerónimo Hermosilla nació en 1800 en Santo Domingo de la Calzada, en La Rioja. Ingresó en la Orden de Predicadores en Valencia y partió a Filipinas, desde donde fue enviado a la misión dominica del Tonkín, en el norte del actual Vietnam. En 1841 fue nombrado obispo vicario apostólico, sucediendo a san Ignacio Delgado, mártir. Durante veinte años guió a los cristianos de la región en medio de persecuciones casi continuas, a menudo escondido y cambiando de refugio.
Con él se recuerda a otros dos dominicos españoles. Valentín de Berriochoa, nacido en Elorrio, Vizcaya, en 1827, había sido seminarista y profesor antes de hacerse dominico; destinado al Tonkín, fue nombrado obispo poco después, y se le recordaba por su alegría y su entrega. Pedro Almató, nacido en Sant Feliu Sasserra, Barcelona, en 1830, era sacerdote misionero en la misma región y se distinguía por su vida de oración.
Durante la persecución del emperador Tự Đức, que en aquellos años alcanzó una gran violencia, los tres fueron capturados en 1861 tras ser delatados. Fueron decapitados en Hải Dương el 1 de noviembre de 1861. Beatificados en 1906, fueron canonizados por Juan Pablo II el 19 de junio de 1988, junto con otros mártires de Vietnam. Los restos de Hermosilla se veneran en la catedral de Santo Domingo de la Calzada, y los de Berriochoa en su pueblo natal, Elorrio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.