
Rupert Mayer nació en Stuttgart, Alemania, el 23 de enero de 1876. Fue ordenado sacerdote en 1899 e ingresó después en la Compañía de Jesús. Desde 1912 trabajó en Múnich atendiendo a los inmigrantes que llegaban a la ciudad en busca de trabajo. Durante la Primera Guerra Mundial fue capellán militar y perdió una pierna en combate, lo que no le impidió continuar su intensa actividad pastoral. Era conocido en Múnich como predicador incansable, confesor y apóstol de los pobres.
Desde muy pronto advirtió que el nacionalsocialismo era incompatible con la fe cristiana y lo denunció desde el púlpito. Tras la llegada de Hitler al poder se le prohibió predicar; al no obedecer fue encarcelado varias veces y en 1939 internado en el campo de concentración de Sachsenhausen. Por su mala salud, y para evitar que muriera como mártir, los nazis lo confinaron en la abadía benedictina de Ettal hasta el final de la guerra.
Regresó a Múnich en 1945 y murió el 1 de noviembre de ese año, al sufrir un derrame mientras predicaba. Juan Pablo II lo beatificó en Múnich en 1987. Su tumba, en la iglesia del Bürgersaal, es un lugar de oración muy visitado.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.