
Habib fue un diácono de la Iglesia de Edesa, la actual Şanlıurfa, en el sureste de Turquía, una de las grandes ciudades del cristianismo de lengua siríaca. Vivió a comienzos del siglo IV, cuando el emperador Licinio, que gobernaba la parte oriental del Imperio, renovó las medidas contra los cristianos pocos años después del fin de la gran persecución de Diocleciano.
Según el relato de su martirio, escrito originalmente en siríaco, Habib recorría las aldeas animando a los fieles y leyéndoles las Escrituras. Cuando se ordenó su detención, se escondió durante un tiempo, pero al saber que su madre y otros familiares habían sido arrestados en su lugar, se presentó voluntariamente ante las autoridades. El gobernador intentó convencerlo de que renegara de su fe para salvar la vida, y ante su negativa lo condenó a morir en la hoguera, hacia el año 322. El relato cuenta que su madre lo acompañó hasta el lugar de la ejecución.
Los cristianos de Edesa lo sepultaron junto a los mártires Gurias y Samonas, muertos años antes en la misma ciudad, y por eso durante mucho tiempo los tres se celebraron juntos. El Martirologio Romano actual recuerda a Habib por separado el 2 de septiembre. En las Iglesias de Oriente los tres son invocados tradicionalmente como protectores del matrimonio y de los compromisos.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.