Agrícola fue obispo de Aviñón, en la Provenza, en el siglo VII. Lo que se cuenta de su vida procede sobre todo de tradiciones tardías, que se difundieron cuando su culto creció en la ciudad muchos siglos después de su muerte, por lo que los detalles deben tomarse con prudencia.
Según esa tradición, era hijo de Magno, un noble galorromano que, al quedar viudo, se hizo monje y llegó a ser obispo de Aviñón. Agrícola habría entrado muy joven en el monasterio de Lérins, en una isla frente a la costa de Provenza, uno de los grandes centros de vida monástica y de formación de obispos de la Galia. Su padre lo llamó después a Aviñón, donde fue su colaborador y obispo auxiliar, y a la muerte de Magno le sucedió en la sede. Se le recuerda como predicador y como pastor atento a los pobres y a los enfermos.
Desde el siglo XVII es patrono oficial de la ciudad de Aviñón, donde se le tiene gran devoción. En la diócesis se le ha invocado tradicionalmente para pedir lluvia en tiempo de sequía y buen tiempo cuando las lluvias son excesivas. Su fiesta se celebra el 2 de septiembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.