Juan María du Lau d'Allemans era arzobispo de Arlés, en el sur de Francia, cuando estalló la Revolución Francesa. Elegido diputado del clero en los Estados Generales de 1789, se opuso a la Constitución civil del clero, que sometía la Iglesia al Estado y que el papa había condenado. Se quedó en París, donde en agosto de 1792 fue detenido junto con muchos otros sacerdotes que se habían negado a prestar el juramento exigido.
Él y decenas de clérigos fueron encerrados en el convento de los Carmelitas de la calle de Vaugirard. Entre los presos estaban también dos hermanos obispos, Francisco José de La Rochefoucauld, de Beauvais, y Pedro Luis de La Rochefoucauld, de Saintes. El 2 de septiembre de 1792 una multitud armada irrumpió en el convento y, tras un simulacro de juicio en el que se preguntaba a cada uno si aceptaba el juramento, mató en el jardín a quienes se negaron. Según los testigos, el arzobispo fue de los primeros en morir, y los presos se prepararon para la muerte rezando y absolviéndose mutuamente.
Aquellas matanzas de los primeros días de septiembre se extendieron a otras prisiones de París, como la abadía de Saint-Germain y el seminario de San Fermín. Pío XI beatificó en 1926 a 191 de aquellas víctimas, obispos, sacerdotes, religiosos y algunos laicos. La cripta de la iglesia de San José de los Carmelitas, en París, conserva los restos de muchos de ellos.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.