Santo

San Guimera de Carcassonne

Se celebra el 13 de febrero

Guimera (Gimer, en francés) fue obispo de Carcasona, en el sur de Francia, a comienzos del siglo X, aproximadamente entre los años 902 y 931. Su nombre figura entre los firmantes de varios concilios de la provincia eclesiástica de Narbona celebrados en esos años, lo que permite situarlo con seguridad en la historia de aquella Iglesia, en una época de fragmentación del poder carolingio.

La tradición lo recuerda sobre todo por su caridad. Se cuenta que vendió su herencia para socorrer a los pobres, y una leyenda de su infancia narra que tomaba a escondidas parte del pan que amasaba su madre para repartirlo entre los necesitados, y que la masa crecía de forma milagrosa. Como ocurre en muchas vidas de santos, este relato expresa en clave simbólica la generosidad por la que fue conocido. Se le atribuye además el traslado de la sede episcopal a la iglesia de los santos Nazario y Celso, en la ciudad alta de Carcasona, origen de la actual basílica.

Murió hacia 931 y fue sepultado en la catedral. Sus reliquias se conservan hoy en la iglesia de Saint-Gimer de Carcasona, construida en el siglo XIX por el arquitecto Viollet-le-Duc, cerca del lugar donde existió desde la Edad Media un templo dedicado a él. Su memoria se celebra el 13 de febrero.

Biografía: redacción de Misa de Hoy.

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