
La beata Cristina, cuyo nombre de bautismo era Agustina Camozzi, fue una penitente del siglo XV que murió en Spoleto, en la región italiana de Umbría. Durante siglos circuló sobre ella un relato que la hacía descender de los Visconti de Milán y le atribuía una larga vida de peregrinaciones desde la infancia, pero los estudios históricos del siglo XIX mostraron que era una narración novelesca y permitieron reconstruir una historia más sencilla y más humana.
Agustina era hija de un médico que vivía en la zona del lago de Lugano, en la frontera entre Italia y Suiza. En su juventud llevó una vida mundana y desordenada; enviudó joven y durante un tiempo siguió por ese camino. Más tarde se convirtió con sinceridad, abrazó una vida de dura penitencia e ingresó en la Orden Seglar de San Agustín, tomando el nombre de Cristina. Pasó sus últimos años dedicada a la oración y al servicio de los enfermos y los pobres, con austeridades que impresionaban a sus contemporáneos.
Murió en Spoleto el 13 de febrero de 1458, muy joven todavía, y su tumba se convirtió pronto en lugar de devoción. Los agustinos la veneran como modelo de conversión: su historia recuerda que la santidad no exige un pasado intachable, sino un cambio de vida verdadero.
Oración
Oh Dios, que no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva; haz que, también nosotros, siguiendo el ejemplo de la beata Cristina, demos frutos saludables de verdadera penitencia y conversión. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.