Genesio (Ginés) fue un mártir de Arlés, en la Provenza, que murió probablemente a comienzos del siglo IV, durante la persecución desatada bajo los emperadores Diocleciano y Maximiano. Su culto es muy antiguo: figura en el Martirologio Jeronimiano, y ya en el siglo IV existía en Arlés un lugar de culto dedicado a él. El relato de su martirio se ha atribuido a san Paulino de Nola.
Según ese relato, Genesio había sido soldado y, por su destreza en la escritura, llegó a ser notario o secretario del magistrado de Arlés. Era catecúmeno, es decir, se preparaba para el bautismo. Cuando se le encargó transcribir el edicto de persecución contra los cristianos, se negó a hacerlo, arrojó las tablillas a los pies del juez y huyó. Intentó ponerse a salvo cruzando el Ródano, pero fue alcanzado y decapitado. La Iglesia lo considera bautizado en su propia sangre.
Por la circunstancia de su martirio es invocado como patrono de notarios, secretarios y escribanos. No debe confundirse con san Ginés de Roma, el actor, cuya historia se considera legendaria y que tradicionalmente se celebraba el mismo día, 25 de agosto. Su devoción se extendió por el sur de Francia y por Hispania, donde varias iglesias llevan su nombre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.