
Miguel Carvalho nació en Braga, Portugal, en 1577 o 1579, e ingresó en la Compañía de Jesús. Pidió ser enviado a las misiones de Oriente y en 1602 llegó a la India, donde sus superiores lo destinaron durante unos quince años a la enseñanza en el colegio de Goa, aunque su deseo era evangelizar Japón.
Cuando por fin pudo partir, el viaje estuvo lleno de dificultades. Japón había prohibido el cristianismo y expulsado a los misioneros, de modo que tuvo que entrar de forma clandestina; según se cuenta, llegó disfrazado de soldado. Trabajó ocultamente durante algunos años en varias zonas del sur del país, atendiendo a comunidades cristianas que vivían su fe a escondidas, hasta que fue descubierto y arrestado.
Pasó más de un año en prisión, en la región de Ōmura, junto con otros misioneros. El 25 de agosto de 1624 fue quemado vivo en Shimabara, junto con el dominico Pedro Vázquez, los franciscanos Luis Sotelo y Luis Sasada y el hermano franciscano japonés Luis Baba. Fue beatificado por Pío IX en 1867, dentro del grupo de los 205 mártires de Japón. Su memoria se celebra el 25 de agosto.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.