San Magín, en catalán Sant Magí, es un mártir venerado desde antiguo en la región de Tarragona. Los datos históricos sobre él son muy escasos: se le sitúa en la persecución de los emperadores Diocleciano y Maximiano, a comienzos del siglo IV, la última gran persecución romana contra los cristianos, que en Hispania dejó numerosos mártires.
Según la tradición local, Magín vivió como ermitaño en las cuevas de la sierra de Brufaganya, en el interior del Camp de Tarragona, dedicado a la oración y a la predicación entre los habitantes de la comarca. Detenido por las autoridades romanas, fue llevado a Tarragona y, tras negarse a renunciar a su fe, murió decapitado. El relato tradicional le atribuye además el brote de una fuente junto a su eremitorio, cuyas aguas se consideraron milagrosas.
Su culto ha arraigado profundamente en Tarragona. En el lugar de la cueva se levanta el santuario de Sant Magí de la Brufaganya, meta de peregrinación, y la ciudad celebra cada año en agosto las fiestas de Sant Magí, en las que se traen en procesión barriles con agua de la fuente del santuario para repartirla entre los fieles, una costumbre muy popular. La capilla de Sant Magí, en el barrio antiguo de Tarragona, es otro centro de su devoción.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.