San Fintano, ermitaño, en la abadía benedictina de Reichenau, 800. Nacido de una noble familia de Irlanda, fue cautivado por los normandos, quienes le llevaron a Escocia; pero allí pudo escapar y embarcarse en un navío que se dirigía a las Galias. Peregrinó entonces por toda la cristiandad, hasta que llegó a Reichenau, abadía de Suiza, donde, después de haber pasado cinco años de vida cenobítica, se encerró en una ermita cercana al monasterio.
Fuente de la biografía: Evangelizo.org.