Filastrio fue obispo de Brescia, en el norte de Italia, en la segunda mitad del siglo IV. No se sabe con certeza dónde nació; según su sucesor, san Gaudencio, que pronunció un sermón en su honor, dejó su patria y sus bienes para dedicarse por completo a la predicación. Recorrió diversas regiones del Imperio defendiendo la fe del Concilio de Nicea frente a los arrianos, que negaban la plena divinidad de Cristo y eran entonces muy influyentes, y llegó a ser azotado por ello.
En Milán se opuso al obispo arriano Auxencio, y en Roma combatió también a los herejes. Hacia el año 379 fue elegido obispo de Brescia y participó en el Concilio de Aquileya de 381, que condenó a algunos obispos arrianos. San Agustín menciona haberlo conocido en Milán junto a san Ambrosio. Filastrio escribió un catálogo de herejías, el Libro de las diversas herejías, en el que describe más de un centenar de doctrinas que consideraba contrarias a la fe; es una obra de valor desigual, pero muy útil para conocer las corrientes religiosas de su tiempo.
Gaudencio lo describe como un pastor humilde, generoso con los pobres y muy cercano a su pueblo. Murió hacia el año 397. Es uno de los patronos de Brescia, cuya catedral conserva sus reliquias, y su memoria se celebra el 18 de julio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.