
San Federico se educó entre los clérigos de la catedral de Utrecht, en los Países Bajos, y después de su ordenación sacerdotal se dedicó a instruir a los nuevos cristianos. Hacia el año 825 fue elegido obispo de Utrecht, una diócesis de frontera en la que la evangelización de los frisones, pueblo del norte de los Países Bajos, aún no estaba completa.
Se le recuerda como buen conocedor de la Sagrada Escritura y como pastor celoso. Reforzó la disciplina del clero y envió misioneros, entre ellos san Odulfo, a predicar entre los frisones que todavía seguían el paganismo. Vivió en tiempos del emperador Luis el Piadoso, hijo de Carlomagno, cuyo reinado estuvo marcado por conflictos familiares y políticos. Según la tradición, el obispo reprendió públicamente a la emperatriz Judit por su conducta y se ganó su enemistad.
Murió asesinado en Utrecht el 18 de julio de 838, mientras daba gracias después de la misa. Una tradición atribuye el crimen a enviados de la emperatriz, y otra a frisones paganos hostiles a su labor; ninguna de las dos puede confirmarse con certeza. Fue venerado como mártir en Utrecht.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.