
Arsenio, llamado el Grande, nació hacia mediados del siglo IV, probablemente en Roma, en una familia de buena posición, y recibió una sólida formación cultural. Según la tradición, el emperador Teodosio el Grande lo llamó a Constantinopla como preceptor de sus hijos Arcadio y Honorio, futuros emperadores, y vivió varios años en la corte rodeado de honores, lo que explica que se le conozca como «el senador».
Hacia el año 394 abandonó en secreto el palacio y se marchó a Egipto, donde se unió a los monjes del desierto de Escete. Los relatos antiguos cuentan que en la oración escuchó una voz que le pedía huir de los hombres y guardar silencio, y esa fue la norma de toda su vida: soledad, oración, trabajo manual y un silencio riguroso. Sus maestros y compañeros lo pusieron a prueba al principio por su origen cortesano, pero pronto se convirtió en uno de los padres del desierto más respetados.
Muchos de sus dichos se conservan en los Apotegmas de los Padres, colección de sentencias de los monjes egipcios; entre ellos se recuerda su reflexión de que muchas veces se había arrepentido de haber hablado, pero nunca de haber callado. Cuando las incursiones de pueblos nómadas devastaron Escete, se trasladó a otros lugares de Egipto, y murió muy anciano, a mediados del siglo V, en Troe, cerca de Menfis. Es venerado en Oriente y Occidente como modelo de vida contemplativa.
Oración
Oremos
Tú, Señor, que concediste a San Arsenio el don de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, concédenos también a nosotros, por intercesión de este santo, la gracia de que, viviendo fielmente nuestra vocación, tendamos hacia la perfección que nos propones en la persona de tu Hijo. Que vive y reina contigo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.