
Félix de Valois es recordado como cofundador, junto con san Juan de Mata, de la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos, los trinitarios, nacida a finales del siglo XII para rescatar a los cristianos prisioneros. Su sobrenombre no indica, como afirmaron algunos autores antiguos, que perteneciera a la familia real francesa, sino que procede de la región de Valois, al noreste de París.
Las noticias seguras sobre su vida son escasas, y gran parte de lo que se cuenta procede de tradiciones posteriores de la orden. Según estas, vivía ya anciano como ermitaño en Cerfroid, un lugar boscoso de la diócesis de Meaux, cuando Juan de Mata se le unió y le propuso fundar una comunidad dedicada a la redención de cautivos. La nueva orden recibió la aprobación del papa Inocencio III en 1198, y Cerfroid se convirtió en su primera casa. Mientras Juan de Mata se ocupaba de las misiones de rescate, Félix habría permanecido en Francia gobernando y extendiendo la orden.
Murió en Cerfroid hacia 1212. Su culto, junto con el de Juan de Mata, fue confirmado por la Santa Sede en el siglo XVII. Los trinitarios lo veneran como uno de sus padres fundadores, y su memoria está unida a la obra de liberación de cautivos que la orden desarrolló durante siglos en el Mediterráneo, y que hoy continúa con la atención a los perseguidos por su fe.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.