
Eusebio nació en Cerdeña a comienzos del siglo IV. Siendo niño, tras la muerte de su padre, se trasladó con su madre a Roma, donde se formó y fue ordenado lector. Hacia el año 345 fue elegido primer obispo de Vercelli, en el norte de Italia. Allí introdujo una novedad que tendría gran influencia: vivir en comunidad con su clero, bajo una regla común de oración, estudio y pobreza, uniendo la vida monástica con el ministerio pastoral. Por eso se le considera un precursor de los canónigos regulares.
Su episcopado coincidió con la crisis arriana, la doctrina que negaba la plena divinidad de Cristo y que contaba con el respaldo del emperador Constancio II. En el concilio de Milán del año 355 se negó a firmar la condena de san Atanasio, defensor de la fe de Nicea, y por ello fue desterrado a Escitópolis, en Palestina, después a Capadocia y finalmente a la Tebaida, en Egipto, donde sufrió malos tratos. Desde el exilio siguió escribiendo a sus fieles para animarlos.
Tras la muerte de Constancio pudo regresar. Participó en el concilio de Alejandría del año 362 y, de vuelta en Italia, trabajó junto a san Hilario de Poitiers para restablecer la fe nicena en Occidente. Murió en Vercelli el 1 de agosto de 371. Se le atribuye la copia de un célebre códice de los Evangelios en latín que se conserva en Vercelli. Es patrono del Piamonte y su memoria se celebra el 2 de agosto.
Oración
Concédenos, Señor, Dios nuestro, imitar la fortaleza de tu obispo san Eusebio de Vercelli al proclamar su fe en la divinidad de tu Hijo, y haz que, perseverando en esa misma fe de la que fue maestro, merezcamos un día participar de la vida divina de Cristo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.