
El beato Juan Bufalari nació a comienzos del siglo XIV en Castel Porziano, en el centro de Italia, y era hermano de la beata Lucía de Amelia, religiosa agustina. Siendo muy joven dejó su casa e ingresó en el convento de los Ermitaños de San Agustín de Rieti, en la región de la Sabina.
Lo poco que se sabe de él procede de las crónicas de su orden, que lo describen como un religioso humilde y amable, dedicado a los trabajos más sencillos. Se ocupaba con especial delicadeza de los enfermos, de los forasteros y de los huéspedes que llegaban al convento, y pasaba largas horas en oración ante el sagrario. Le gustaba ayudar a misa siempre que podía. Sus biógrafos destacan en él el llamado don de lágrimas: lloraba con frecuencia en la oración, no solo por sus propias faltas, sino también por las de los demás, conmovido por el contraste entre el orden de la creación y la resistencia del ser humano a la voluntad de Dios.
Murió en Rieti, en fecha desconocida, probablemente hacia mediados del siglo XIV. Su fama de santidad y los favores atribuidos a su intercesión dieron origen a un culto popular en la ciudad, que fue confirmado oficialmente por la Santa Sede en 1832. La Orden de San Agustín lo recuerda como modelo de servicio sencillo y de vida contemplativa.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.