
Emerico de Quart nació a mediados del siglo XIII en el castillo de Quart, en el valle de Aosta, en el seno de una de las familias nobles de la región. Estudió teología, probablemente en una universidad del norte de Italia, y alcanzó el grado de doctor. A su regreso, en lugar de llevar la vida propia de su rango, se retiró durante un tiempo a un lugar solitario cercano al castillo para dedicarse a la oración y la penitencia; allí surgió después un oratorio que sigue siendo meta de peregrinación.
Más tarde se incorporó al clero de Aosta, donde se distinguió por su celo pastoral. Al morir el obispo en 1301, los cabildos de la ciudad lo eligieron como sucesor. Durante su episcopado visitó con constancia la diócesis, una tierra alpina de difícil acceso, promovió la disciplina del clero y la instrucción del pueblo, y se le recordó por su austeridad personal y su generosidad con los pobres.
Murió en Aosta en 1313. Su fama de santidad, muy viva en el valle, dio lugar a un culto que fue confirmado oficialmente por la Santa Sede en el siglo XIX. Se le venera en la catedral de Aosta, junto a otros santos de esta antigua diócesis alpina, como san Grato y san Urso, y en la comunidad de Quart, su lugar de origen.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.