
Baudelino, llamado también Baudolino, fue un ermitaño que vivió en el siglo VIII en Foro, la actual Villa del Foro, cerca de Alessandria, en el Piamonte italiano, en tiempos del rey lombardo Liutprando. El testimonio más antiguo sobre él procede del historiador Pablo Diácono, casi contemporáneo suyo, que en su Historia de los lombardos lo describe como un hombre de admirable santidad, con fama de profeta y taumaturgo.
Pablo Diácono narra un episodio que ilustra esa fama: durante una cacería, un joven sobrino del rey, llamado Anfuso, fue herido por accidente con una flecha, y Liutprando envió un mensajero a pedir la oración del ermitaño. Antes de que el enviado hablara, Baudelino le dijo que conocía su encargo y que el muchacho ya había muerto, como luego se confirmó. Vivió en soledad, oración y penitencia, y era consultado por gentes de toda condición.
Murió hacia el año 740 y fue sepultado en Foro. Cuando en 1168 se fundó la ciudad de Alessandria, los habitantes de Foro que se trasladaron a ella llevaron consigo sus reliquias, y Baudelino se convirtió en patrono de la nueva ciudad. Según la tradición, protegió a Alessandria durante el asedio de Federico Barbarroja en 1174. Su culto sigue muy vivo en esa ciudad, que lo honra como su patrono principal.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.