
Jacobo Benfatti nació en Mantua, en el norte de Italia, en el siglo XIII, en una familia noble. Ingresó en la Orden de Predicadores, los dominicos, y estudió en la Universidad de París, donde obtuvo el título de maestro en teología. Fue colaborador y consejero de otro dominico, Nicolás Boccasini, que en 1303 fue elegido papa con el nombre de Benedicto XI y hoy es también beato.
En 1304 Benedicto XI lo nombró obispo de su ciudad natal. Mantua vivía entonces las luchas entre facciones que dividían a las ciudades italianas, y el nuevo obispo procuró mantenerse por encima de los partidos y trabajar por la paz entre ellos. Su episcopado, que duró casi tres décadas, estuvo marcado sobre todo por la atención a los pobres: cuando la ciudad sufrió hambre y epidemias, organizó la ayuda a los necesitados y se ganó el título popular de padre de los pobres. Como obispo participó también en los grandes acontecimientos eclesiásticos de su tiempo, entre ellos el Concilio de Vienne, en Francia.
Murió en Mantua en 1332 y fue enterrado en la catedral, donde se conservan sus restos y donde se desarrolló pronto un culto popular. Ese culto fue reconocido oficialmente por la Iglesia en el siglo XIX. La familia dominicana lo recuerda como ejemplo de fraile estudioso que, llegado al episcopado, puso su autoridad al servicio de los más pobres.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.