
Antelmo nació hacia 1107 en el castillo de Chignin, en Saboya, en una familia noble. Siendo ya sacerdote y canónigo, visitó la cartuja de Portes y quedó tan impresionado que ingresó en la Orden de los Cartujos. Pasó después a la Gran Cartuja, la casa madre de la orden, en los Alpes, donde ayudó a reconstruir los edificios que habían quedado destruidos por un alud de nieve.
En 1139 fue elegido prior de la Gran Cartuja. Durante su priorato convocó el primer Capítulo General de los cartujos, que organizó la orden como una familia de monasterios con un gobierno común y bajo la autoridad del prior de la Gran Cartuja. Más tarde se retiró a la vida de simple monje, aunque tuvo que intervenir en asuntos de la Iglesia: durante el cisma provocado por la elección de un antipapa apoyado por el emperador Federico Barbarroja, defendió con decisión al papa legítimo, Alejandro III.
En 1163 fue nombrado obispo de Belley, cargo que aceptó a disgusto. Como obispo reformó las costumbres del clero, defendió los derechos de la Iglesia frente a los nobles y llegó a enfrentarse con el conde de Saboya. Se ocupó también de los leprosos y de los pobres. Murió en Belley el 26 de junio de 1178, y fue enterrado en la catedral. Es el patrono de la diócesis de Belley-Ars y se le venera especialmente en Saboya y entre los cartujos.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.