
Anastasio fue obispo de Roma durante un breve pontificado, entre los años 399 y 401, como sucesor del papa Siricio. Según el Liber Pontificalis, la antigua crónica de los papas, era romano e hijo de un tal Máximo.
Vivió en un momento de intensas controversias. Condenó algunas doctrinas atribuidas a los escritos de Orígenes, que entonces se discutían con fuerza en Oriente y en Occidente, y apoyó a los obispos africanos en su lucha contra el cisma donatista. Mantuvo contacto con otros grandes personajes de su época: san Jerónimo lo elogió como hombre de vida pobre y de celo apostólico. Se le atribuye la construcción en Roma de una basílica, identificada con la actual iglesia de San Sixto el Viejo.
Murió en el año 401 y fue sepultado en el cementerio de Ponciano, en la vía Portuense. Según las fuentes antiguas, su sucesor fue su propio hijo, el papa san Inocencio I, nacido antes de que Anastasio recibiera las órdenes sagradas. Se le recuerda el 19 de diciembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.