
Bogumiła Noiszewska nació el 11 de junio de 1885 en Osaniszki, en la actual Lituania, en una familia polaca, la mayor de once hermanos. Estudió medicina y obtuvo el doctorado; durante la Primera Guerra Mundial trabajó en hospitales militares, donde cuidó de los heridos con gran entrega. En 1919 ingresó en la Congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María y tomó el nombre de María Eva de la Providencia. Fue educadora y médica en el colegio de Jazłowiec y, desde 1938, formó parte de la comunidad de Słonim, hoy en Bielorrusia.
Su compañera, Kazimiera Wołowska, nacida en Lublin en 1879, había entrado en la misma congregación con el nombre de María Marta de Jesús. Fue superiora de varias casas, organizó tras la Primera Guerra Mundial un orfanato y escuelas para niños polacos, ucranianos y rusos repatriados de Siberia, y en 1939 llegó como superiora a Słonim. Bajo la ocupación soviética y después la alemana, ambas siguieron atendiendo a enfermos, prisioneros y hambrientos, y ayudaron a judíos perseguidos. Aunque sabían que estaban vigiladas, decidieron no abandonar su puesto.
En la noche del 18 al 19 de diciembre de 1942 fueron detenidas por la policía alemana y, a la mañana siguiente, fusiladas en la colina de Pietralewicze, a las afueras de la ciudad. Juan Pablo II las beatificó en Varsovia el 13 de junio de 1999, entre los 108 mártires polacos de la Segunda Guerra Mundial.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.