
Nuestra Señora La Consolata
La Consolata es la advocación mariana más querida de Turín, en el norte de Italia. El nombre es la forma piamontesa de «Virgen de la Consolación», es decir, María que consuela, aunque la piedad popular le dio también el sentido de la Madre que es consolada por sus hijos. El título aparece en documentos escritos desde finales del siglo XIV, pero la devoción es mucho más antigua y está ligada a los monjes benedictinos de los valles alpinos del Piamonte, en particular a la abadía de la Novalesa, cerca de Susa.
Los monjes tuvieron en Turín un priorato con una iglesia dedicada a san Andrés, donde se veneraba un icono de la Virgen. Según la tradición, la imagen se perdió en tiempos de guerra y fue hallada de nuevo a comienzos del siglo XII gracias a un ciego de Briançon que, tras encontrarla, recuperó la vista. Desde entonces la devoción no dejó de crecer, y la iglesia se transformó con los siglos en el actual santuario de la Consolata, una de las iglesias barrocas más destacadas de la ciudad, con intervenciones de arquitectos como Guarino Guarini y Filippo Juvarra.
La Consolata es patrona de Turín y de su archidiócesis, y su fiesta principal se celebra allí el 20 de junio. San José Allamano, rector del santuario, fundó a comienzos del siglo XX los Misioneros y las Misioneras de la Consolata, que han llevado esta advocación a África, América Latina y otros continentes.
Oración
Oh Madre querida:
Se tú el consuelo único y perenne de la Iglesia a la que amas y proteges.
Consuela a las comunidades cristianas en su cotidiano peregrinar de la fe.
Consuela a los llevan en sus vidas, profundas heridas por dramáticas situaciones de opresión, violencia, marginación.
Consuela a todos los que sienten en el corazón una ardiente necesidad de amar y ser amados.
Consuela a los jóvenes inmersos en el torbellino de falsas opciones que los asfixian y sofocan, desorientándolos y desanimándolos.
Consuela a todos los que entregan sus vidas para salvaguardar los ideales de la vida.
Oh Madre Consolata:
Que tu presencia consoladora nos anime a dar testimonio fecundo de nuestra fe para que podamos defender, con coraje y verdad, la dignidad de cada ser humano, en la justicia, en la paz y el amor.
Ayúdanos en la construcción de una sociedad fraterna, donde prevalezcan los frutos del Reino de tu Hijo Jesús.
Amén.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.