
Thomas Whitbread, Guillermo Harcourt, Juan Fenwick, Juan Gavan y Antonio Turner fueron cinco sacerdotes jesuitas ingleses que murieron en Londres en 1679, víctimas de la histeria anticatólica desatada por la llamada «conspiración papista». Ese año, Titus Oates, un aventurero que había sido rechazado como candidato por los jesuitas, inventó un supuesto complot católico para asesinar al rey Carlos II. Sin pruebas, sus acusaciones provocaron una ola de detenciones y condenas.
Whitbread, que había sido provincial de los jesuitas ingleses y había negado a Oates la admisión en la orden, fue uno de los primeros acusados. Los otros eran sacerdotes que ejercían su ministerio en Inglaterra usando nombres falsos, como era habitual por la persecución. Antonio Turner, al conocer la nueva ola de detenciones, se presentó voluntariamente ante un juez declarando que era jesuita. Los cinco fueron juzgados por traición, y aunque la supuesta conspiración nunca se probó, fueron condenados. Se les ofreció el perdón si confesaban el complot y renunciaban a su fe; todos lo rechazaron y proclamaron su inocencia. Fueron ahorcados y descuartizados en Tyburn el 20 de junio de 1679. Años más tarde, Oates fue condenado por perjurio.
Fueron beatificados por el papa Pío XI el 15 de diciembre de 1929, dentro de un amplio grupo de mártires de Inglaterra y Gales. Se les recuerda juntos el 20 de junio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.