
Los beatos Rafael Pardo Molina y José María Vidal Segú eran religiosos de la Orden de Predicadores, los dominicos. Rafael nació en Valencia el 28 de octubre de 1899 y era hermano cooperador, es decir, religioso no sacerdote dedicado a los servicios de la comunidad. José María nació en La Secuita, en la provincia de Tarragona, el 3 de febrero de 1912, y era un joven dominico en formación.
En el verano de 1936, al comenzar la Guerra Civil, se desató en Cataluña y Valencia una dura persecución religiosa. Los conventos fueron asaltados y los religiosos tuvieron que dispersarse y esconderse en casas de familiares o conocidos, aunque muchos fueron descubiertos y asesinados por el solo hecho de ser religiosos. Ambos dominicos murieron en esa persecución en septiembre de 1936; José María, en Barcelona.
Fueron beatificados por el papa Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001, dentro del grupo de 233 mártires encabezado por el sacerdote José Aparicio Sanz, que incluía a numerosos religiosos de distintas órdenes, sacerdotes diocesanos y laicos. Su memoria se celebra el 26 de septiembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.