
Nicéforo de Jesús y María, de nombre Vicente Díez Tejerina, encabeza un grupo de religiosos de la Congregación de la Pasión, los pasionistas, que murieron mártires en julio de 1936, al comienzo de la guerra civil española. Nació el 17 de febrero de 1893 en Herreruela, en la provincia de Palencia, profesó como pasionista en 1909 y fue ordenado sacerdote en Chicago en 1916. Tras trabajar en América y en España, era superior de la comunidad pasionista de Daimiel, en Ciudad Real, donde se formaban numerosos estudiantes.
En la noche del 21 al 22 de julio de 1936, los milicianos desalojaron el convento. El padre Nicéforo animó a sus jóvenes religiosos a mantenerse fieles y a perdonar. La comunidad se dispersó en varios grupos que intentaron llegar a Madrid en tren. Uno de ellos, con el padre Nicéforo, fue obligado a bajar en la estación de Manzanares, y allí, el 23 de julio, fueron fusilados junto a la estación. Con él murieron cinco estudiantes pasionistas de entre diecinueve y veintiún años: José de los Sagrados Corazones Estalayo, Epifanio de San Miguel Sierra, Abilio de la Cruz Ramos, Zacarías del Santísimo Sacramento Fernández y Fulgencio del Corazón de María Calvo, casi todos naturales de Palencia.
Todos ellos forman parte del grupo de veintiséis pasionistas de Daimiel que murieron en distintos lugares durante aquellos meses y que fueron beatificados por Juan Pablo II el 1 de octubre de 1989. Sus restos reposan en el convento de Daimiel.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.