
Juan Garbella nació hacia 1205 en Vercelli, en el Piamonte, y entró en la Orden de Predicadores, donde se distinguió como prior de su ciudad natal y en diversos cargos de gobierno. En 1264 fue elegido maestro general de los dominicos, el sexto en la historia de la orden, y ejerció ese oficio durante diecinueve años, hasta su muerte. Fue un superior incansable, que recorrió a pie buena parte de Europa visitando y reformando los conventos.
Gozó de la confianza de los papas, en especial de Gregorio X, que le encomendó misiones de pacificación entre ciudades italianas y le pidió colaborar en la preparación del segundo concilio de Lyon, celebrado en 1274. El concilio recomendó la devoción al Santo Nombre de Jesús como reparación por las blasfemias, y el papa confió a los dominicos su difusión: Juan de Vercelli ordenó que en las iglesias de la orden se dedicara un altar al Santo Nombre y se fundaran cofradías para promoverla. También apoyó con firmeza a santo Tomás de Aquino y su doctrina, y actuó como mediador entre los reyes de Francia y de Castilla. Rechazó el episcopado y otros cargos en la curia.
Murió en Montpellier el 30 de noviembre de 1283. Su culto fue confirmado en 1903. La familia dominicana lo recuerda como uno de sus grandes maestros generales del siglo XIII.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.