
Ignacio Falzon nació en La Valeta (Malta) el 1 de julio de 1813, en una familia acomodada; su padre era abogado y llegó a juez, y dos de sus hermanos fueron sacerdotes. Recibió la tonsura y las órdenes menores, pero nunca quiso ser ordenado sacerdote porque no se sentía digno. En 1833 obtuvo el doctorado en derecho civil y canónico, profesión que nunca ejerció. Vivió como laico consagrado a la oración y al apostolado, y fue miembro de la Orden Franciscana Seglar.
Malta era entonces colonia británica y en sus puertos había miles de soldados y marineros ingleses, especialmente en tiempos de la guerra de Crimea. Ignacio aprendió inglés, algo poco habitual en la isla, y comenzó a reunir a los militares católicos para enseñarles el catecismo y rezar con ellos antes de partir al frente. Se ganó también la amistad de soldados protestantes y de otras creencias, y muchos de ellos acabaron pidiendo entrar en la Iglesia católica: los registros de la iglesia de los jesuitas de La Valeta recogen cientos de bautismos de personas a las que él preparó. Su trato inspiraba tal confianza que algunos le dejaban sus pertenencias para que las entregara a sus familias si morían.
Murió en La Valeta el 1 de julio de 1865, el día en que cumplía 52 años, y fue sepultado en la iglesia franciscana de Santa María de Jesús. Juan Pablo II lo beatificó en Malta el 9 de mayo de 2001. Es muy querido en su país y entre los emigrantes malteses.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.