
Gerardo Cagnoli nació hacia 1270 en Valenza, en el Piamonte italiano. Tras la muerte de su madre, en 1290, dejó su casa y vivió durante años como peregrino, pidiendo limosna y visitando santuarios de Italia, desde Roma hasta Sicilia. En 1307, atraído por la fama de santidad de san Luis de Anjou, obispo de Toulouse y franciscano, ingresó en la Orden de los Hermanos Menores en Randazzo, en Sicilia.
Como fraile llevó durante mucho tiempo una vida eremítica, dedicada a la oración y a la penitencia en lugares apartados de la isla, aunque también vivió en conventos franciscanos, el último de ellos en Palermo. Se ganó fama de hombre de Dios, y ya en vida la gente acudía a él para pedirle oraciones; la tradición le atribuye numerosas curaciones. Murió en Palermo el 29 de diciembre de 1342.
Su culto se difundió rápidamente por Sicilia y por la Toscana, gracias a los frailes que escribieron sobre él. San Pío X lo confirmó en 1908. Se le venera sobre todo en Palermo y en la familia franciscana.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.