
Bentivoglio de Bonis nació hacia 1188 en San Severino, en la región italiana de las Marcas. Atraído por la predicación de los primeros seguidores de san Francisco de Asís, ingresó en la Orden de Frailes Menores en vida del fundador, según la tradición recibido por el propio Francisco. Fue ordenado sacerdote y se dedicó a la predicación y a la confesión en su región natal.
Las crónicas franciscanas antiguas, en particular las Florecillas, recogen el episodio más conocido de su vida: durante un tiempo cuidaba a un leproso en un pequeño eremitorio y, cuando recibió la orden de trasladarse a otro convento bastante alejado, no quiso dejar solo al enfermo y lo cargó sobre sus hombros durante el viaje. El relato, transmitido como ejemplo de caridad y obediencia, refleja el modo en que los primeros franciscanos vivían el servicio a los leprosos. También se le atribuían experiencias de oración intensa que impresionaron a quienes lo rodeaban.
Murió en San Severino hacia 1232, probablemente un 25 de diciembre. Su sepulcro, en su ciudad natal, se convirtió en lugar de devoción, y la Santa Sede confirmó su culto como beato en el siglo XIX. Su memoria se celebra el 25 de diciembre y es especialmente recordado en San Severino Marche y en las Marcas.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.