Teodora Fracasso, en religión sor Elías de San Clemente, nació en Bari, en el sur de Italia, el 17 de enero de 1901, en una familia trabajadora y profundamente cristiana: su padre era pintor decorador y su madre se dedicaba al hogar. Desde niña mostró una piedad intensa, centrada en la Eucaristía, y siendo todavía adolescente formó parte de grupos de oración e incluso de la Tercera Orden dominicana, en la que hizo su profesión con dispensa por su corta edad.
Guiada por un sacerdote jesuita, descubrió su vocación al Carmelo, y en 1920 ingresó en el monasterio de carmelitas descalzas de San José de Bari, donde tomó el nombre de sor Elías de San Clemente. Hizo la profesión solemne en 1925. Su vida exterior fue muy sencilla: trabajos de costura en su celda, oficio de sacristana, observancia fiel de la regla. Interiormente atravesó no pocas pruebas, que afrontó con espíritu de fe, inspirándose en santa Teresa de Jesús y, sobre todo, en santa Teresa del Niño Jesús y su caminito de confianza y abandono.
A finales de 1927 enfermó gravemente, probablemente de meningitis o encefalitis, y murió en Bari el 25 de diciembre de ese año, con apenas veintiséis años. Había dicho que moriría en un día de fiesta. Su recuerdo se mantuvo vivo en la ciudad y fue beatificada en la catedral de Bari el 18 de marzo de 2006. Es ejemplo de santidad escondida en la vida contemplativa.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.