Día 2 de 9

Segundo día — Un día a la vez

  1. Oración de todos los días

    Señor, esto es más fuerte que yo.

    Dame este día limpio. Solo este.
    Mañana volveré a pedírtelo.

    Pon a mi lado a alguien que me ayude de verdad,
    y dame humildad para dejarme ayudar.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 6,31-35

    31 Pues si una hierba del campo, que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios así la viste: ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? 32 Así, que no vayáis diciendo, acongojados: ¿Dónde hallaremos qué comer y beber? ¿Dónde hallaremos con qué vestirnos? 33 Como hacen los paganos, los cuales andan ansiosos tras todas estas cosas; que bien sabe vuestro Padre la necesidad que de ellas tenéis. 34 Así, que buscad primero el reino de Dios, y su justicia: y todas las demás cosas se os darán por añadidura. 35 No andéis, pues, acongojados por el día de mañana; que el día de mañana harto cuidado traerá por sí: bástale ya a cada día su propio afán. Sermón del Monte: Del juicio temerario
  3. Meditación del día 2

    Prometer «nunca más» es demasiado. Hoy basta con hoy.

    Jesús dice que no hay que andar angustiados preguntándose qué comeremos o qué vestiremos, porque el Padre sabe lo que necesitamos. Y termina con una frase que muchos han convertido en un programa de vida: no andéis acongojados por el día de mañana, que el mañana traerá su propio cuidado; a cada día le basta su propio afán.

    Los grupos de Alcohólicos Anónimos y otros grupos de doce pasos lo resumen en una frase muy conocida: un día a la vez. Prometer «nunca más» suele terminar en frustración, porque el nunca es demasiado largo y la voluntad se cansa. En cambio, no consumir hoy, solo hoy, es posible.

    Este enfoque no es falta de ambición, sino realismo. Cada día limpio cuenta, y se van sumando. Si mañana cuesta, mañana se volverá a pedir. Hoy no pienses en todo lo que te queda por delante ni en todo lo que ya perdiste. Piensa solo en las próximas veinticuatro horas: qué vas a hacer, a quién vas a llamar si te entran ganas, dónde vas a estar a la hora difícil.

  4. Petición

    Dame hoy. Solo hoy.
    Amén.

  5. Oración final

    San Maximiliano Kolbe, san Camilo de Lelis,
    rogad por los que están esclavizados por algo.

    Señor, tú viniste a dar libertad a los cautivos:
    libra a N. y sostén a su familia.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.