Cielo

Menos un lugar que una manera de nombrar a Dios sin pronunciar su nombre.

Lo de arriba

El cielo es primero la bóveda visible, obra de Dios como la tierra. Pero muy pronto pasa a designar el ámbito propio de Dios, aquello que está fuera del alcance del hombre. Por eso el gesto de mirar al cielo acompaña a la oración.

Un rodeo respetuoso

Mateo escribe «reino de los cielos» donde Marcos y Lucas escriben «reino de Dios». No es otra cosa: es la costumbre judía de evitar el nombre divino. Conviene recordarlo para no imaginar un reino situado allá arriba en vez de una soberanía que llega aquí.

Cielo nuevo

La esperanza bíblica no termina con almas subiendo, sino con un cielo nuevo y una tierra nueva, y con la ciudad que baja. El movimiento final de la Escritura no es de ascenso sino de descenso: Dios viene a habitar con los hombres.

Lecturas

  • Génesis 1,1En el principio crió Dios el cielo y la tierra.
  • Salmos 8,4ensalzada sobre los cielos.
  • Mateo 6,9Ved, pues, cómo habéis de orar: Padre nuestro, que estás en los cielos: santificado sea el tu nombre.
  • Apocalipsis 21,1-3Y vi un cielo nuevo, y tierra nueva Porque el primer cielo, y la primera tierra desaparecieron, y ya no había mar. Ahora, pues, yo Juan, vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, descender del cielo por la mano de Dios, compuesta, como una novia…

Véase también

Gloria

Texto original de misadehoy.org. Las citas remiten a la Biblia de Torres Amat (dominio público).