Con el nombre de «Masa Cándida» se recuerda a un numeroso grupo de mártires de Útica, una antigua ciudad del norte de África, cerca de Cartago, en la actual Túnez. Murieron probablemente a mediados del siglo III, durante las persecuciones contra los cristianos en esa región, y su memoria está ligada a la de su obispo, Cuadrado, que también fue mártir.
Su historia fue contada de dos maneras en la Antigüedad. El poeta cristiano Prudencio, en uno de sus himnos, explicó el nombre diciendo que los cristianos de Útica prefirieron ser arrojados a un pozo de cal viva antes que ofrecer sacrificios a los dioses, y que la blancura de la cal que cubrió sus cuerpos dio origen a la expresión «masa blanca». San Agustín, que predicó varios sermones en su honor, ofreció otra interpretación: «masa» por la gran multitud de mártires, y «cándida», es decir, blanca o resplandeciente, por la pureza de la causa por la que murieron. Hoy se considera más fiable esta segunda explicación.
No se conoce con certeza el número de mártires, aunque la tradición habla de varios cientos. Su culto fue muy importante en la Iglesia africana antigua, y su memoria se celebra el 18 de agosto. Son un testimonio de la fuerza de las comunidades cristianas del norte de África en los primeros siglos.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.