Olga Mackiv nació el 23 de marzo de 1919 en Khodoriv, en la región de Leópolis, en el oeste de la actual Ucrania, entonces parte de Polonia. En 1938 ingresó en la congregación de las Hermanas Siervas de María Inmaculada, una comunidad religiosa de la Iglesia greco-católica ucraniana, y al hacer sus primeros votos recibió el nombre de Tarsicia.
Vivió en el convento de Krystynopil, la actual Chervonohrad. En los años de la Segunda Guerra Mundial, la región pasó de la ocupación soviética a la alemana y de nuevo a la soviética, y la Iglesia greco-católica fue vista por el régimen comunista como un obstáculo que había que eliminar. Ante ese peligro, Tarsicia hizo un voto privado ante su director espiritual, el sacerdote Volodymyr Kovalyk, que también moriría mártir, ofreciendo su vida por la Iglesia y por su pueblo.
El 18 de julio de 1944, cuando las tropas soviéticas llegaron a Krystynopil, un soldado llamó a la puerta del convento. Tarsicia fue a abrir y el soldado la mató de un disparo. Tenía veinticinco años. Fue beatificada por Juan Pablo II en Leópolis el 27 de junio de 2001, junto con otros mártires de la Iglesia greco-católica ucraniana perseguida en el siglo XX. Su memoria se mantiene en su congregación y entre los católicos ucranianos.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.