
María Guillerma Emilia de Rodat nació en 1787 en el castillo de Druelle, cerca de Rodez, en el sur de Francia, en una familia noble. Pasó buena parte de su infancia con su abuela en Villefranche-de-Rouergue. En 1804 vivió una profunda experiencia espiritual que la llevó a buscar una vida entregada a Dios, aunque pasó por varias comunidades religiosas sin encontrar su lugar.
En la primavera de 1815, visitando a un enfermo, escuchó a unas vecinas lamentar que no podían enviar a sus hijas a la escuela por falta de recursos. Aquello le reveló su vocación. Con el apoyo de su director espiritual, el padre Marty, y con sus propios bienes, abrió en mayo de 1816 una escuela gratuita para niñas pobres en Villefranche. Pronto se le unieron otras jóvenes, y así nació la congregación de la Sagrada Familia de Villefranche.
La obra se extendió por el sur de Francia y abarcó también otros campos: además de las escuelas, las hermanas atendían a huérfanas, ancianos y enfermos, visitaban las cárceles y abrieron casas para acoger a mujeres que querían rehacer su vida. Emilia gobernó la congregación con firmeza y gran confianza en Dios, a pesar de sus enfermedades y de las pruebas interiores. Murió en Villefranche-de-Rouergue el 19 de septiembre de 1852. Fue canonizada por el papa Pío XII en 1950.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.