
Columba de Sens fue una mártir del siglo III cuyo culto alcanzó una enorme difusión en la Europa medieval, aunque los datos históricos sobre ella están muy mezclados con la leyenda. La pasión que narra su martirio, escrita bastante después, contiene elementos comunes a muchos relatos hagiográficos de la época.
Según la tradición, pertenecía a una familia noble y pagana de Hispania. Para poder vivir su fe abandonó a los suyos y se trasladó a la Galia, donde recibió el bautismo en Vienne y se estableció después en Sens. Allí fue detenida como cristiana hacia el año 273, en tiempos del emperador Aureliano, que según el relato se encontraba en la ciudad. El emperador intentó que renunciara a su consagración y, ante su negativa, la condenó a ser encerrada para que fuera violentada; la leyenda cuenta que una osa la protegió. Finalmente fue decapitada junto a una fuente, a las afueras de la ciudad.
Sobre su sepulcro se levantó una abadía que llevó su nombre, Sainte-Colombe-lès-Sens, uno de los grandes monasterios del reino franco, destruido en la Revolución Francesa; sus reliquias se conservan desde 1803 en la catedral de Sens. Su culto se extendió por Francia, España, donde muchas localidades llevan el nombre de Santa Coloma, Italia y otros países. Se la representa a menudo con una osa encadenada. Su fiesta se celebra el 31 de diciembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.