San Mario, llamado también Mario de Avenches, fue obispo en la actual Suiza en el siglo VI y uno de los cronistas más valiosos de su época. Nació hacia el año 530, probablemente en la región de Autun, en una familia acomodada, y en el 574 fue elegido obispo de Aventicum, la antigua ciudad romana que hoy es Avenches.
Participó en el concilio de Mâcon del año 585 y en el 587 consagró una iglesia dedicada a la Virgen en Payerne, en tierras de su propiedad. Hacia el 590, por razones de seguridad y de conveniencia política, trasladó la sede episcopal de Aventicum a Lausana, decisión que dio origen a la diócesis de Lausana. Se le recuerda como constructor de iglesias, buen administrador y protector de los pobres. Murió el 31 de diciembre del 594 y fue enterrado en Lausana, en una iglesia que después llevó su nombre.
Mario escribió una crónica que continúa la de Próspero de Aquitania y abarca de mediados del siglo V hasta el año 581. Es un texto breve y sobrio, pero muy apreciado por los historiadores porque registra con precisión los hechos de los reinos francos y borgoñones, de Italia y de Bizancio. A veces se le ha representado con la palma de los mártires, aunque no murió de forma violenta. Su culto es antiguo y las diócesis de Lausana-Ginebra-Friburgo y de Basilea lo celebran el 31 de diciembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.