
Ana Wang nació en 1886 en Majiazhuang, una aldea católica de la provincia de Hebei, en el norte de China. Desde niña mostró una piedad intensa y, al llegar a la adolescencia, deseaba consagrarse a Dios; cuando su familia concertó para ella un matrimonio, se negó a seguir adelante y regresó a su pueblo.
En el verano de 1900 se desató la rebelión de los Yihetuan, conocidos en Occidente como bóxers, un movimiento que atacó con violencia a los extranjeros y a los cristianos chinos. Cuando los rebeldes llegaron a Majiazhuang, Ana se refugió con otros fieles y los animó a mantenerse firmes. Exigida a renegar de su fe, se negó, y fue asesinada el 22 de julio de 1900, con apenas catorce años. Junto a ella murieron Lucía Wang Wangzhi y su hijo pequeño, Andrés Wang Tianqing, que también se negaron a apostatar.
Los tres forman parte del grupo de 120 mártires de China canonizados por el papa Juan Pablo II el 1 de octubre de 2000. Ana Wang es recordada especialmente como ejemplo de valentía juvenil y de fidelidad en medio de una de las persecuciones más duras que sufrió la Iglesia en Asia.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.