
Fueron dos de los primeros discípulos que hicieron los apóstoles al comienzo de su predicación.
Todo lo que se sabe de ellos es que acompañaron a San Ignacio de Antioquía cuando éste se dirigía a Roma, en donde había de ser martirizado.
El martirio de San Ignacio y sus compañeros Rufo y Zósimo, fue recordado por San Policarpo en su epístola a los Filipenses. En esa carta se dice que Rufo y Zósimo "fueron glorificados por Dios con la corona del martirio", hacia el año 107, durante el reinado de Trajano.
Oración
Oremos
Dios todopoderoso y eterno, que diste a los Santos mártires Rufo y Zósimo la valentía de aceptar la muerte por el nombre de Cristo: concede también tu fuerza a nuestra debilidad para que, a ejemplo de aquellos que no dudaron en morir por ti, nosotros sepamos también ser fuertes, confesando tu nombre con nuestras vidas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Fuente de la biografía: Evangelizo.org.