
Malaquías es el último de los doce profetas menores del Antiguo Testamento, y su libro cierra esa colección en las Biblias cristianas. El nombre significa en hebreo «mi mensajero», y muchos estudiosos piensan que podría ser más un título tomado del propio texto que el nombre personal del autor, del que no se conocen datos biográficos. Por el contenido del libro se sabe que profetizó en Jerusalén después del regreso del destierro de Babilonia, cuando el templo ya había sido reconstruido, probablemente en la primera mitad del siglo V antes de Cristo.
El libro refleja una comunidad desanimada, en la que el culto se practicaba con rutina y descuido. Malaquías reprocha a los sacerdotes que ofrezcan en el altar animales defectuosos, critica los divorcios y los matrimonios que rompían la alianza, y denuncia las injusticias contra los jornaleros, las viudas y los huérfanos. Frente a ello anuncia el gran día del Señor, que vendrá a purificar a su pueblo como el fuego del fundidor.
Dos pasajes suyos tuvieron especial eco en la tradición cristiana. Uno anuncia que Dios enviará a su mensajero para preparar el camino, y el profeta Elías antes de su día, textos que los evangelios aplican a san Juan Bautista. El otro habla de una ofrenda pura que se ofrecerá al nombre del Señor en todo lugar, entre todas las naciones, y los Padres de la Iglesia lo leyeron como anuncio de la Eucaristía. La Iglesia lo recuerda el 18 de diciembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.