
Vicente María Strambi nació en Civitavecchia, en los Estados Pontificios, en 1745, hijo de un farmacéutico de posición acomodada. Ordenado sacerdote en 1767, buscó una vida religiosa más exigente y al año siguiente entró en la Congregación de la Pasión, recibido por el propio fundador, san Pablo de la Cruz, contra la voluntad de su padre. Entre los pasionistas fue profesor de teología, predicador de misiones populares y superior; también escribió la primera biografía de su fundador.
En 1801 fue nombrado obispo de Macerata y Tolentino. Cuando Napoleón ocupó los Estados Pontificios y exigió a los obispos un juramento de fidelidad al nuevo régimen, Strambi se negó por lealtad al papa y fue desterrado de su diócesis en 1808. Volvió en 1814, tras la caída del emperador, y retomó el gobierno pastoral con especial atención al clero, a los pobres y a la catequesis.
En 1823 renunció a la sede y el papa León XII lo llamó a Roma como consejero personal. Murió allí el 1 de enero de 1824. Fue beatificado en 1925 y canonizado por Pío XII en 1950. Su memoria une la espiritualidad de la Pasión de Cristo con la fidelidad a la Iglesia en tiempos de presión política.
Oración
- "¡Humildad, humildad, humildad. Oh preciosa virtud, cuantos tesoros nos das y nos conservas! Cuánto nuevos estímulos Dios pone en el corazón, porque lo amamos sin reserva alguna."
- "Oh cuánto le gusta a Dios que tengamos un concepto altísimo de su bondad y que caminemos en verdadera sencillez de corazón. Caminemos en una humildad generosa; tomemos nuevas fuerzas de la esperanza, que consigue cuánto espera. El santo amor sea el alma de toda la vida interior. ¡Oh amor, oh amor, tú transformas la tierra en el paraíso!"
- "Nuestros queridos amigos nos preceden y van al cielo; ¿y nosotros que hacemos en este destierro? El único consuelo al permanecer en esta tierra es hacer la santa voluntad de Dios. Con humildad pacífica y generosa busquemos unirnos cada vez más estrechamente a Dios y comenzaremos así la vida bienaventurada del cielo."
- "Conserve su corazón en gran paz. Proceda sin cumplidos con Dios: no se examine demasiado a sí misma. Nuestro Dios es bueno y no hace caso a ciertas minucias, de que algunas almas hacen demasiado caso."
- "Quisiera que su ejercicio más frecuente fuera el amor de Dios: la escuela para encenderse de este amor es el Monte Calvario, santificado por la gran efusión de la preciosa Sangre de Jesús".
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.