
Odilón nació hacia el año 962 en Auvernia (Francia), en una familia noble de la región de Mercœur. Fue canónigo en Brioude y, hacia el 991, ingresó en la abadía de Cluny, en Borgoña, donde san Mayolo lo eligió muy pronto como coadjutor. A su muerte, en el 994, Odilón le sucedió como abad y gobernó la abadía durante más de cincuenta años, hasta 1049.
Bajo su gobierno Cluny alcanzó un enorme prestigio. Muchos monasterios se unieron a sus costumbres y quedaron vinculados a la casa madre, formando una red que contribuyó a la reforma de la vida monástica en Europa. Odilón fue consejero de papas, emperadores y reyes, entre ellos el emperador san Enrique II. Austero consigo mismo, era famoso por su bondad: decía que prefería pecar por exceso de misericordia que por exceso de rigor. Durante las hambrunas de su época llegó a fundir vasos sagrados y vender objetos preciosos de la abadía para alimentar a los pobres. Impulsó además la Tregua de Dios, que prohibía la violencia armada en ciertos días de la semana y en determinados tiempos litúrgicos.
Su legado más duradero es litúrgico: hacia el año 998 estableció en los monasterios de Cluny la conmemoración de todos los fieles difuntos el día 2 de noviembre, después de la fiesta de Todos los Santos, costumbre que se extendió después a toda la Iglesia. Murió en el priorato de Souvigny el 1 de enero de 1049, donde se conserva su sepulcro.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.