Claro fue un monje y abad que vivió en Vienne, en el valle del Ródano, en la actual Francia, durante el siglo VII. Lo que se sabe de él procede de una biografía latina escrita más de un siglo después de su muerte, que mezcla relatos legendarios de milagros con algunos datos que los historiadores consideran probables.
Según esa fuente, fue monje de la abadía de San Ferreol de Vienne y gozó de la confianza del arzobispo de la ciudad, que le encomendó la dirección espiritual del monasterio femenino de Santa Blandina, en el que su propia madre y otras viudas habían tomado el velo. Más tarde fue elegido abad del monasterio de San Marcelo, también en Vienne, donde dejó un ejemplo de vida religiosa recordado por sus monjes. Su nombre se explicaba como alusión a su claridad de juicio en las cosas espirituales.
Murió hacia el año 660. Su culto se mantuvo en la diócesis de Vienne y en el Delfinado a lo largo de la Edad Media, y fue confirmado por el papa san Pío X en 1903. Varias localidades y parroquias de la región llevan su nombre en francés, Saint-Clair. Se le recuerda el 1 de enero como uno de los abades que contribuyeron a difundir la vida monástica en la Galia merovingia.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.