
Ursicino, en francés Ursanne, fue un ermitaño del siglo VII que vivió en el macizo del Jura, en la actual Suiza. La tradición lo presenta como discípulo de san Columbano, el gran monje irlandés que evangelizó la Galia, y cuenta que, tras la expulsión de Columbano de Luxeuil hacia el año 610, Ursicino se retiró a la soledad en un recodo del río Doubs.
Allí vivió como eremita en una cueva, dedicado a la oración y a la penitencia. Su fama de santidad atrajo a otros que quisieron seguir su ejemplo, y con ellos se formó una pequeña comunidad. Según la tradición, atendía también a los viajeros y a los enfermos de la comarca. Murió hacia el año 620.
Su culto está atestiguado desde fecha muy temprana: antes del año 675 el abad de Moutier-Grandval hizo construir una iglesia en su honor, y en el lugar donde reposaba su cuerpo se estableció un monasterio. En torno a él creció la pequeña ciudad de Saint-Ursanne, en el actual cantón suizo del Jura, que lleva su nombre. Su sarcófago, del siglo VII, se conserva todavía en la colegiata románica de la localidad, uno de los monumentos más notables de la región. Su memoria se celebra el 20 de diciembre.
Oración
Oremos
Tú, Señor, que nos has dado un modelo de perfección evangélica en la vida ejemplar de San Ursicino, abad, concédenos, en medio de los acontecimientos de este mundo, que sepamos adherirnos, con todo nuestro corazón, a los bienes de tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.