
Sixto I fue obispo de Roma a comienzos del siglo II, durante los reinados de los emperadores Trajano y Adriano. La lista tradicional de los papas lo sitúa como el sexto sucesor de san Pedro, después de Alejandro I, y le atribuye unos diez años de pontificado, aproximadamente entre el 115 y el 125. Las fuentes antiguas lo presentan como romano de nacimiento.
Muy poco se sabe con certeza de su vida. El Liber Pontificalis, una colección de biografías papales redactada siglos después, le atribuye algunas normas litúrgicas, como reservar al clero el manejo de los vasos sagrados o que el pueblo se uniera al sacerdote en el canto del «Santo», pero los historiadores consideran estas noticias poco fiables. La tradición lo venera como mártir, aunque no existen relatos seguros sobre su muerte.
Se recuerda su nombre en el canon romano de la misa, si bien muchos estudiosos piensan que el Sixto allí mencionado es el papa Sixto II, mártir del siglo III. Su figura pertenece a la primera generación de obispos romanos que guiaron a la comunidad cristiana de la capital del Imperio en tiempos en que su existencia era precaria. Según la tradición, sus restos reposaron junto a la tumba de san Pedro en el Vaticano, y la localidad italiana de Alatri afirma conservar sus reliquias.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.